9.9.26
En el corazón de la Ciudad Vieja de Praga se encuentra uno de los elementos que mejor representa el pasado de la ciudad: el Reloj Astronómico. Su presencia en la fachada del antiguo Ayuntamiento llama inmediatamente la atención, no solo por su aspecto, sino también por la complejidad de la maquinaria que se esconde tras ella.
La visita suele concentrar a numerosos viajeros en la Plaza de la Ciudad Vieja, especialmente cuando se acerca una hora en punto. Es entonces cuando algunas de las figuras del reloj cobran movimiento y ofrecen una breve representación que se ha convertido en una de las escenas más fotografiadas de la capital checa.
El conjunto reúne elementos propios de la relojería medieval con conocimientos astronómicos, esculturas y decoración. Todo ello se encuentra integrado en un edificio histórico situado en uno de los espacios más concurridos del centro de Praga.
La primera parte de la maquinaria que dio origen al reloj actual fue construida en 1410. El trabajo correspondió al relojero Mikuláš de Kadaň, mientras que el astrónomo y matemático Jan Šindel participó en los conocimientos astronómicos necesarios para su diseño.
El reloj que vemos hoy no es exactamente el mismo que se instaló en el siglo XV. Durante los siglos posteriores se fueron incorporando modificaciones, nuevas piezas y elementos ornamentales que transformaron progresivamente el conjunto.
Su historia tampoco ha estado libre de momentos difíciles. En mayo de 1945, durante el levantamiento de Praga, el edificio del antiguo Ayuntamiento resultó gravemente afectado por los combates. El reloj sufrió daños y posteriormente tuvo que ser reparado para recuperar su funcionamiento.
A diferencia de un reloj convencional, su función no consiste únicamente en señalar la hora. La gran esfera situada en la fachada fue concebida para representar información relacionada con el movimiento aparente de determinados cuerpos celestes y con distintas formas de medir el tiempo.
En ella pueden distinguirse diferentes referencias astronómicas, además de la posición representada del Sol y la Luna. La combinación de estos elementos permite comprender hasta qué punto la medición del tiempo y la observación del cielo estaban relacionadas en la Europa medieval.
Esta complejidad es precisamente una de las razones por las que el monumento resulta tan interesante. Detrás de una fachada decorada se encuentra un sistema mecánico diseñado hace más de seis siglos y adaptado posteriormente a las necesidades de cada época.
Cuando llega la hora en punto comienza la parte más conocida del funcionamiento del reloj. Las pequeñas ventanas de la zona superior se abren y permiten contemplar el movimiento de las figuras de los Doce Apóstoles.
La escena dura apenas unos instantes, pero se ha convertido en una tradición para quienes visitan la Plaza de la Ciudad Vieja. Muchos viajeros esperan delante de la fachada para verla y fotografiarla.
El espectáculo no se limita a los Apóstoles. Otras esculturas situadas alrededor de la esfera representan diferentes conceptos relacionados con la vida y la condición humana. Entre ellas destaca la figura de la Muerte, representada mediante un esqueleto que hace sonar una campana mientras sostiene un reloj de arena.
También aparecen representaciones relacionadas con la vanidad, la avaricia y otros aspectos considerados negativos desde la perspectiva moral de la época.
La gran esfera azul y dorada es el elemento central de la fachada. Su diseño puede resultar difícil de interpretar a primera vista, ya que reúne diferentes escalas y símbolos que responden a sistemas de medición utilizados en otros tiempos.
El dispositivo permite representar el movimiento aparente del Sol y ofrece información relacionada con la posición de determinados elementos del cielo. También incorpora referencias correspondientes a distintos sistemas horarios.
Para el visitante actual, más acostumbrado a consultar la hora en un teléfono móvil, resulta especialmente llamativo comprobar que toda esta información podía representarse mediante un mecanismo construido en plena Edad Media.
Debajo de la esfera astronómica se encuentra el calendario, otro de los elementos destacados del conjunto. Su decoración está relacionada con los meses del año y con escenas que evocan actividades tradicionales.
Las pinturas y los detalles ornamentales aportan al reloj una dimensión artística que complementa su función científica y mecánica. De esta manera, la fachada reúne en un mismo espacio conocimientos astronómicos, medición del tiempo y representación artística.
La ubicación del reloj contribuye en gran medida a su atractivo. Se encuentra en la Plaza de la Ciudad Vieja, uno de los espacios históricos más importantes de Praga y un lugar por el que prácticamente todos los visitantes terminan pasando.
Alrededor de la plaza se encuentran edificios de diferentes épocas y estilos. Entre ellos sobresalen la Iglesia de Nuestra Señora de Týn y la Iglesia de San Nicolás, además de numerosas fachadas históricas.
Desde este punto se puede continuar caminando hacia otros lugares destacados del centro de Praga. El Puente de Carlos, por ejemplo, queda a poca distancia a pie, al igual que las calles que conducen hacia Malá Strana.
El reloj forma parte de la Torre del Antiguo Ayuntamiento, que domina la plaza desde hace siglos. El edificio constituye otro de los puntos de interés de esta visita y permite conocer una parte importante de la historia urbana de Praga.
Una de las posibilidades que ofrece la torre es subir hasta su zona panorámica. Desde allí cambia por completo la perspectiva: en lugar de contemplar el reloj desde la plaza, se obtiene una vista elevada de los tejados de la Ciudad Vieja y de buena parte del centro histórico.
Una de las particularidades de esta obra es su extraordinaria antigüedad. El mecanismo original pertenece a comienzos del siglo XV, aunque el conjunto ha experimentado transformaciones y restauraciones a lo largo de su historia.
Otro aspecto interesante es la cantidad de información que se concentra en una superficie relativamente reducida. Esfera astronómica, calendario, figuras móviles y elementos escultóricos forman un conjunto en el que cada parte cumple una función concreta.
Las figuras también tienen un significado simbólico. La presencia de la Muerte junto a personajes que representan distintos comportamientos humanos recuerda la visión que tenía la sociedad medieval sobre el paso del tiempo y la fugacidad de la vida.
La mejor forma de conocerlo es acercarse primero a la Plaza de la Ciudad Vieja y observar tranquilamente la fachada. Al estar situado en una zona peatonal y céntrica, puede incluirse fácilmente en un recorrido por los principales monumentos de Praga.
Si quieres contemplar el movimiento de las figuras, es recomendable llegar con unos minutos de antelación a la hora en punto. Durante los periodos de mayor afluencia turística puede reunirse bastante público frente al Ayuntamiento.
También merece la pena dedicar tiempo a observar los detalles de la esfera y del calendario. A simple vista pueden pasar desapercibidos muchos de sus elementos decorativos y simbólicos.
El Reloj Astronómico es una de esas obras que permiten descubrir cómo entendían el tiempo y el universo las sociedades de hace varios siglos. Su interés no depende únicamente de la antigüedad de la maquinaria, sino de la unión entre conocimientos astronómicos, ingeniería, escultura y arte.
Por su ubicación, además, constituye un excelente punto para comenzar a recorrer la Ciudad Vieja de Praga. Después de contemplar el reloj, basta con continuar a pie por las calles del centro para descubrir iglesias, plazas, edificios históricos y otros lugares que forman parte del patrimonio de la capital checa.
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Hora local en Praga