Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Comienzo mi viaje saliendo desde Madrid con dirección a Oto. Por motivos personales, me desplazo solo hacia este lugar, uno de esos destinos perfectos para disfrutar de la naturaleza. Allí me reuniré con mis amigos para visitar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y realizar distintas rutas de senderismo.

Salgo desde Getafe y tomo la M-45 para enlazar con la A-2. Antes de comenzar el viaje paro en una gasolinera para llenar el depósito. Al ser viernes, esperaba encontrar bastante tráfico, pero la circulación es fluida durante los primeros kilómetros.

A medida que avanzo voy dejando atrás Madrid y continúo hacia Guadalajara. El tráfico aumenta en algunos tramos y, al acercarme a la A-2, tengo que afrontar un atasco que me hace perder alrededor de 25 minutos. Una vez superado, la circulación vuelve a ser más tranquila.

A la altura de Calatorao, en la provincia de Zaragoza, decido hacer una pequeña parada. Como algo de fruta, tomo un refresco y descanso unos quince minutos antes de continuar el viaje. Hasta ese momento, el recorrido transcurre prácticamente por autovía y resulta cómodo.

Después de pasar Zaragoza continúo hacia Huesca. Durante este tramo tengo un pequeño incidente que, afortunadamente, no provoca daños en el coche. Una paloma impacta contra la parte frontal del vehículo y, al detenerme para comprobar lo ocurrido, encuentro el capó cubierto de sangre. Por suerte, el coche no ha sufrido ningún desperfecto.

Continúo mi marcha dirección Huesca. En este tramo aparecen numerosas indicaciones hacia algunos de los principales destinos de montaña y nieve de la zona, entre ellos Formigal y Jaca.

La parte final del recorrido resulta más complicada debido a varias obras. Una vez superada la zona en obras, la carretera se hace más estrecha y adquiere el carácter propio de una carretera de montaña. El paisaje cambia por completo y comienzan a aparecer cada vez más árboles y zonas verdes.

Finalmente llego a Oto después de unas cinco horas de viaje. El GPS no consigue localizar exactamente el alojamiento rural, así que pregunto a unos vecinos de la zona, que muy amablemente me indican dónde se encuentra.

Soy el primero del grupo en llegar, ya que algunos compañeros se han quedado en Zaragoza para visitar la ciudad. Mientras espero, aprovecho para disfrutar del entorno. El paisaje es espectacular, con mucha vegetación y una temperatura bastante más baja que la de Madrid.

Cuando llegan los demás, cenamos y descansamos para preparar la jornada siguiente, en la que visitaremos el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Actividades y rutas en la zona

Al día siguiente nos desplazamos en coche hasta la Pradera de Ordesa para comenzar una de las rutas más conocidas del parque. El día comienza con una temperatura agradable y llevamos ropa adecuada, botas de senderismo, chubasquero, mochila, comida y agua.

Comenzamos el recorrido desde la Pradera de Ordesa con destino a Cola de Caballo. La ruta atraviesa un paisaje espectacular, con el río acompañando buena parte del recorrido y diferentes cascadas y saltos de agua a lo largo del camino.

Durante la caminata nos encontramos con numerosos senderistas. También coincidimos con bastantes visitantes franceses, algo que no resulta extraño teniendo en cuenta la proximidad del parque con la frontera francesa.

Las lluvias de los meses anteriores han dejado bastante agua en el río y todavía se pueden observar algunos restos de nieve en las zonas más altas. A medida que ascendemos, la temperatura comienza a descender y el tiempo empeora.

La lluvia empieza a ser constante y decidimos no continuar durante demasiado tiempo debido a las condiciones meteorológicas. Después de llegar hasta Cola de Caballo, emprendemos el regreso hacia la Pradera de Ordesa.

Durante el descenso el tiempo mejora poco a poco. Al llegar a la pradera nos detenemos en el bar de la zona para descansar, comer algo y comentar la jornada antes de regresar a nuestro alojamiento.

El resto de los días los dedicamos a realizar otras rutas por los alrededores de Oto. Algunas de ellas parten directamente desde la casa rural, lo que nos permite disfrutar del entorno sin necesidad de utilizar el coche.

La estancia resulta perfecta para desconectar de las grandes ciudades, disfrutar de la naturaleza y pasar unos días tranquilos entre montañas. Incluso en un entorno tan apartado, disponemos de conexión wifi para mantenernos comunicados cuando lo necesitamos.

Autor: Koke - Actualización: 4.03.24 - Viaje realizado: 27.04.18

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