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Canadá, entre la diversidad de culturas
y el patrimonio natural
Este extraordinario lugar que ocupa la mitad septentrional de América
del Norte, limita con los Estados Unidos al sur, y con Alaska hacia el
noroeste. Al norte se encuentran el Mar de Beafourt y el Océano
Ártico. Después de Rusia, Canadá es el país
con mayor superficie neta del mundo. Infinita cantidad de lagos, ríos,
montañas, bosques y una riquísima diversidad de fauna se
extienden a lo largo y ancho del territorio canadiense. Toronto, Montreal
y Ottawa, su capital, son las ciudades más importantes a nivel
turístico.
La cultura canadiense tiene influencias británicas,
francesas e indígenas. En los últimos años también
se comenzó a percibir la cercanía con los Estados Unidos
en determinadas cuestiones sociales. Toronto es un claro ejemplo de esta
variedad. Gastronómicamente, dispone de restaurantes para todos
los gustos, tanto en lo que refiere al ámbito local (salmón
y venado son las especialidades) como a las cocinas más distinguidas
a nivel mundial. En esa línea, los hoteles
en Toronto brindan una oferta amplia y sofisticada para las
necesidades de los viajeros. Desde habitaciones con baño compartido
para mochileros sin demasiado poder adquisitivo, hasta lujosos resorts.
La calidad y la comodidad brillan de igual manera.
Si de arquitectura se trata, este sitio fusiona -sin perder su estilo
y autenticidad- muchísimas construcciones contemporáneas
con algunas góticas. Una de las grandes atracciones de Toronto
es la histórica Torre Nacional de Canadá. Con 553 metros
y terminada en 1976, es la segunda estructura más alta del planeta
y está considerada como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.
La movida cultural también la conforman museos, galerías
de arte e interesantes atractivos con relación al cine. En ese
terreno, el Royal Ontario Museum, la Art Gallery of Toronto y el Ontario
Science Center constituyen los espacios de mayor relevancia. Ubicada en
la orilla noroeste del Lago Ontario, Toronto es conocida como “la
buena” por el alto grado de seguridad que ofrece a sus habitantes
y visitantes.
El patrimonio natural resulta, indudablemente, el arma de seducción
por excelencia de Canadá. De este modo, lo deportivo se resume
al esquí y a las actividades que suelen realizarse en la nieve.
Y precisamente con respecto a esta temática se destaca el Mont-Tremblant,
en Montreal. Dentro de la cadena montañosa Laurentides, al norte
del Río San Lorenzo, significa uno de los principales centros de
esquí de la región. En la misma zona también se recomienda
recorrer la ruta de los vinos de Estrie y Mont-Saint-Hilaire, reconocida
por la UNESCO como la primera reserva de la biosfera del país.
Museos, teatros, parques y otros edificios históricos completan
la magia de esta majestuosa ciudad.
Situada en el sudeste de la provincia de Ontario, la capital Ottawa cuenta
con una amplia gama de variantes culturales. Los amantes de los museos
tienen para elegir: ciencias naturales, guerras, agricultura y fotografía
contemporánea son algunos de los más conocidos. En tanto,
quienes deseen interactuar con el arte no deben dejar de conocer la Galería
Nacional de Canadá, fundada en 1880.
Vancouver, Calgary y Quebec son las otras tres localidades mejor reputadas
dentro del área correspondiente a esta imponente nación
donde, independientemente de la ubicación geográfica, la
consigna es contemplar la belleza natural y respirar aire puro.
Imagen ampliada de un paisaje canadiense
Google Mapa de Canadá
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