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Canadá, entre la diversidad de culturas y el patrimonio natural

Edición: 11/04/2017

canada Este extraordinario lugar que ocupa la mitad septentrional de América del Norte, limita con los Estados Unidos al sur, y con Alaska hacia el noroeste. Al norte se encuentran el Mar de Beafourt y el Océano Ártico. Después de Rusia, Canadá es el país con mayor superficie neta del mundo. Infinita cantidad de lagos, ríos, montañas, bosques y una riquísima diversidad de fauna se extienden a lo largo y ancho del territorio canadiense. Toronto, Montreal y Ottawa, su capital, son las ciudades más importantes a nivel turístico.

La cultura canadiense tiene influencias británicas, francesas e indígenas. En los últimos años también se comenzó a percibir la cercanía con los Estados Unidos en determinadas cuestiones sociales. Toronto es un claro ejemplo de esta variedad. Gastronómicamente, dispone de restaurantes para todos los gustos, tanto en lo que refiere al ámbito local (salmón y venado son las especialidades) como a las cocinas más distinguidas a nivel mundial. En esa línea, los hoteles en Toronto brindan una oferta amplia y sofisticada para las necesidades de los viajeros. Desde habitaciones con baño compartido para mochileros sin demasiado poder adquisitivo, hasta lujosos resorts. La calidad y la comodidad brillan de igual manera.

Si de arquitectura se trata, este sitio fusiona -sin perder su estilo y autenticidad- muchísimas construcciones contemporáneas con algunas góticas. Una de las grandes atracciones de Toronto es la histórica Torre Nacional de Canadá. Con 553 metros y terminada en 1976, es la segunda estructura más alta del planeta y está considerada como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

La movida cultural también la conforman museos, galerías de arte e interesantes atractivos con relación al cine. En ese terreno, el Royal Ontario Museum, la Art Gallery of Toronto y el Ontario Science Center constituyen los espacios de mayor relevancia. Ubicada en la orilla noroeste del Lago Ontario, Toronto es conocida como “la buena” por el alto grado de seguridad que ofrece a sus habitantes y visitantes.

El patrimonio natural resulta, indudablemente, el arma de seducción por excelencia de Canadá. De este modo, lo deportivo se resume al esquí y a las actividades que suelen realizarse en la nieve. Y precisamente con respecto a esta temática se destaca el Mont-Tremblant, en Montreal. Dentro de la cadena montañosa Laurentides, al norte del Río San Lorenzo, significa uno de los principales centros de esquí de la región. En la misma zona también se recomienda recorrer la ruta de los vinos de Estrie y Mont-Saint-Hilaire, reconocida por la UNESCO como la primera reserva de la biosfera del país. Museos, teatros, parques y otros edificios históricos completan la magia de esta majestuosa ciudad.

Situada en el sudeste de la provincia de Ontario, la capital Ottawa cuenta con una amplia gama de variantes culturales. Los amantes de los museos tienen para elegir: ciencias naturales, guerras, agricultura y fotografía contemporánea son algunos de los más conocidos. En tanto, quienes deseen interactuar con el arte no deben dejar de conocer la Galería Nacional de Canadá, fundada en 1880.

Vancouver, Calgary y Quebec son las otras tres localidades mejor reputadas dentro del área correspondiente a esta imponente nación donde, independientemente de la ubicación geográfica, la consigna es contemplar la belleza natural y respirar aire puro.